Después de haber viajado a más de 75 países y cientos de ciudades, hay una pregunta que me hacen constantemente: ¿realmente vale la pena pagar tanto más por un asiento en Business Class?
La respuesta corta es que depende del tipo de viaje y del tipo de viajero que eres. Sin embargo, después de muchos vuelos largos cruzando océanos, cambiando husos horarios y pasando muchas horas en el aire, puedo decir que la experiencia es completamente diferente a volar en clase económica. No se trata solo de un asiento más grande; es otra forma de viajar.
La diferencia comienza incluso antes de subir al avión. Viajar en Business Class transforma la experiencia desde el aeropuerto, ya que la mayoría de las aerolíneas ofrecen check-in prioritario, acceso a salas VIP, embarque preferencial y manejo prioritario del equipaje. Esto significa menos filas, menos estrés y más comodidad antes del vuelo. En muchas salas VIP se puede disfrutar de comidas calientes, bebidas, cafés de calidad, espacios tranquilos para trabajar e incluso duchas para refrescarse antes de abordar. Son pequeños detalles que hacen una gran diferencia cuando se pasa mucho tiempo viajando.
En los aeropuertos de Asia, algunos de Europa, unos nuevos en Estados Unidos, quiero llegar horas antes solo para disfrutar estos lounges. A veces hay hasta dos salones; uno para FIRST CLASS y otro para BUSINESS CLASS.
Una vez a bordo es cuando aparece el cambio más evidente. Hoy en día muchas aerolíneas han convertido la Business Class en una experiencia que hace unos años solo existía en primera clase: asientos completamente reclinables que se transforman en cama. En vuelos largos esto cambia completamente la experiencia del viaje, porque poder dormir varias horas en posición horizontal permite llegar mucho más descansado al destino. Aerolíneas como Qatar Airways, Singapore Airlines o Emirates han llevado este producto a un nivel muy alto en los últimos años, con cabinas modernas, cómodas y diseñadas para ofrecer privacidad.
La gastronomía también forma parte importante de la experiencia. En Business Class el servicio suele incluir menús diseñados por chefs, vajilla real, vinos seleccionados y una atención más personalizada durante el vuelo. No es lo mismo recibir una bandeja estándar que poder elegir entre diferentes platos y comer con tranquilidad mientras se disfruta del trayecto.
Otro aspecto que muchas personas subestiman es el espacio personal. En muchas cabinas modernas cada asiento tiene acceso directo al pasillo, lo que significa que no es necesario pasar por encima de otro pasajero ni que alguien tenga que pasar por encima de ti. Algunas aerolíneas incluso han incorporado pequeñas suites con puertas o divisiones que aumentan la privacidad, lo que hace que el vuelo se sienta más como un pequeño espacio personal que como un asiento de avión.
Entonces, ¿vale la pena pagar Business Class? La respuesta depende principalmente de tres factores. Primero, la duración del vuelo: en trayectos cortos puede no justificar el precio, pero en vuelos de ocho, diez o doce horas la diferencia se siente muchísimo.
Segundo, el motivo del viaje: si viajas por trabajo o necesitas llegar descansado, puede ser una inversión muy razonable. Y tercero, el precio que pagas, porque muchas veces se pueden encontrar buenas ofertas o upgrades utilizando millas o comprando con anticipación.
Después de tantos años viajando, mi conclusión es clara: Business Class no es solamente lujo, también es comodidad y eficiencia. No es necesaria para todos los viajes, pero en rutas largas puede transformar completamente la experiencia de volar.
Diferencia entre First Class y Business Class
Hoy día, en los vuelos de largo radio, muchas de las líneas asiáticas y del Medio Oriente, tienen varias clases de servicio. Primero FIRST CLASS, luego BUSINESS CLASS, ahora algunas tienen Premium Economy y Turista Standar.
En las líneas aéreas que tienen esta configuración, la FIRST CLASS suele ser exageradamente mas cara que cualquier otra. Por ejemplo, un boleto Nueva York Dubai en el AB380, fácilmente puede sobrepasar los USD20,000.00, mientras que en BUSINESS puedes conseguir una tarifa de oferta de USD5,000.00 y en turista, también de oferta, USD1,200.00.
En estos casos, entre First y Business la diferencia es en el espacio de cada ‘asiento’ que ya son miniapartamentos. Incluso algunos vienen con dos camas, para cuando se viaja con alguien más. La comida supera cualquier excelente restaurant en tierra y las amenidades son espectaculares. Por lo general de marcas lujosas como Bulgari y pijamas y zapatillas de seda. Desde que entras te reciben con caviar y champagne. Claro; ofrecen el servicio de buscarte a tu casa, y te dejan, en un vehículo de lujo, en la puerta del avión.
La configuración del espacio va a estar por la ruta y el avión.
Probablemente en Air France he probado los mejores vinos, en Emirates, la mejor comida, en ANA los asientos más cómodos.
LA ANÉCDOTA
En una ocasión iba en la ruta Nueva York Dubai, en este AB380 de dos pisos. En el fondo de la parte superior del avión, hay un bar, donde los viajeros van a estirar las piernas y a moverse un rato (son 14 horas de vuelo). También hay baños. La tripulación estaba preparándose para el aterrizaje, después de todas esas horas, y en el baño estaban tirando por el excusado todas las botellas de alcohol que habían quedado abiertas: Grey Goose, Champagne, vino, whisky. No podían aterrizar con alcohol abierto.
Viajar en BUSINESS es dormir bien, llegar descansado y evitar el estrés del aeropuerto muchas veces vale más que el precio adicional del boleto. Al final, viajar no es solo llegar al destino; también se trata de cómo decides vivir el trayecto.

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