Aquel Crucero 2008
Este episodio empezó hace 8 semanas, sentados en La Forchetta, una noche de esas en la cual vas allá escapando de la rutina. Tomamos mozarella, vino español, algunas pastas, lo acostumbrado. Pero, me dijeron, que se iban en un crucero. ‘Invítenme, ¿cuándo es?’ nos vamos a pasar tu cumpleaños en el barco. ¡Siiiii, qué bueno! ¿Me vas a dejar sola? Invítenme. ‘Vaaamos… siiiii, vamos a celebrar tu cumpleaños en alta mar’. Quedó todo pactado.
Pensé que era un pequeño barco por El Caribe, pero de todas formas me entusiasmo, porque un viaje, es una experiencia interesante. Una vivencia nueva. Cada rincón que ves se inventa, cobra vida. Te das cuenta de todo lo que habitualmente existe sin que estés presente.
El crucero no era por El Caribe. Era por Las Canarias, el vino y el momento se sumaron, y cual persona que nunca hubiese viajado, fui feliz. No me importaba mi cumpleaños lejos; la ruta del bote, las horas de vuelo… era un viaje. Visitar un lugar que nunca había visto. Lo importante no es el fin, sino el trecho.
Ruta y primeras impresiones
Visitamos un país, ciudades magníficas, y unas horas también en Portugal: Madeira, Funchal. ¡Qué lugar más lindo! Una isla volcánica llena de picos y casas con techos bellísimos, paisajes de revista. La isla tiene playas, aunque no muy concurridas por el clima otoñal.
En España, recorrimos Murcia, Almería, Cartagena y Málaga. Conducíamos un minibús donde cupimos todos con nuestro equipaje. Murcia nos sorprendió; no sé bien por qué fue la primera parada, pero fue grata.
Las mejores épocas para viajar son otoño y primavera, cuando las temperaturas son ideales. Las brisas frías sin congelarte, perfecto para explorar.
Ciudades visitadas en España
- Málaga: Pasamos tres noches frente a la catedral. Ciudad histórica, similar a nuestra ciudad colonial, lluvia incluida. Quisiera regresar.
- Granada: No visitamos La Alhambra por falta de GPS, pero disfrutamos el centro histórico, las callejuelas y la Catedral. Probé un arroz negro con calamares en ‘El Sevilla’.
El crucero
La ruta: Canarias — Tenerife, Las Palmas, Lanzarote — y en Portugal, Madeira. El barco era bello y grande; gracias a Dios, a último momento me confirmaron una cabina con balcón.
Primer día en alta mar. Luego Portugal y Tenerife. Mi zona favorita: Funchal, con plantaciones de bananas, comida de mar, puerto de pescadores y excelente vino.
Puedo dividir las islas en tres grupos:
- Madeira: Incomparable, bellísima.
- Tenerife y Las Palmas: Ciudades modernas, lindas pero sin encanto especial.
- Lanzarote: Paisaje volcánico, tierras negras y casas blancas. Solitario, interesante, Saramago vivió allí.
En el barco disfrutamos de todo: comida, vino, casino, gimnasio, boulevard, balcón y buena compañía. Los jóvenes nos ofrecían atenciones gracias a nuestra relación con mi prima.
Regreso a la península y Madrid
Decidimos conducir hacia Madrid en vez de tomar el avión. Paramos en Valdepeña para vinos (algo decepcionantes). Llegamos a Madrid, donde vimos:
- Las Cibeles
- Doña Manolita y la lotería de la Once
- Comidas típicas: lechal, boquerones, vieiras, sangría, vinos de Duero y Rioja
- Intento de visitar Salamanca (no todos del grupo estuvieron de acuerdo)
Nos alojamos en un castillo. Vimos noticias impactantes: la avalancha en una fiesta de disfraces en Madrid, conflictos de Cataluña, y el huracán Sandy afectando Haití, Cuba y la costa noreste de EE.UU. La cobertura política y social era intensa, con incertidumbre sobre la presidencia de EE.UU.

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